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Queremos una nueva máquina para jugar, ¿cuál elegir? Es una decisión difícil. Parece que los jóvenes prefieren de forma mayoritaria el PC a otras opciones como las consolas o el smartphone. Pero, como no todos los ordenadores son iguales, es recomendable saber qué configuración elegir para lograr el máximo rendimiento. A igual GPU, que determina la calidad gráfica, hay otros dos componentes capaces de marcar la diferencia a la hora de jugar: el microprocesador y la memoria.

El PC como herramienta de trabajo… y también para jugar

Los ordenadores nacieron como herramientas de trabajo, primero en los laboratorios para después dar el salto a oficinas de todo el mundo. Hablamos de hace más de 50 años.

En torno a los años 80, llegó el concepto de ordenador personal, PC, y fue cuando comenzaron a aterrizar en los hogares. Una parte muy importante de lo que hacíamos por aquella época con el PC era jugar.

Gráficos vetustos para una generación de videojuegos en los que primaba la jugabilidad y los guiones sobre todo lo demás. La edad dorada de los videojuegos para algunos. Sin embargo, y aunque no lo pareciese, los gráficos iban mejorando: texturas, sombreados y, por supuesto, las tres dimensiones terminaron llegando y ofreciendo una experiencia cada vez más real.

Esta evolución en la calidad de imagen se aprovechaba de las continuas evoluciones en el hardware de los ordenadores de la época. Cada año había microprocesadores más potentes, mejores sistemas gráficos, memorias cada vez más rápidas… algo que otros dispositivos, como las consolas, no podían ofrecer. No, al menos, con tanta velocidad como sucede en el mercado PC.

Y así continúa ocurriendo hoy en día. El PC es una máquina tremendamente versátil, con cientos de configuraciones posibles. Y, sin pausa, el mercado mejora para aportar componentes más rápidos al tiempo que reduce el precio de los ya existentes.

GPU, CPU y RAM

Es ahora cuando tenemos innumerables soportes en los que pasar el rato. Jugamos en móviles y en tablets; aunque, por sus limitaciones de espacio, registran rendimientos limitados. Las consolas son ahora más potentes que nunca, pero las renovaciones y nuevas generaciones solo suceden cada muchos años. Los ordenadores están en continua evolución y en pocos meses mejoran lo existente con anterioridad. Si alguien quiere jugar a la mejor calidad y con la mejor experiencia, que elija un PC.

¿Portátil o sobremesa? El eterno dilemaLos portátiles han ganado muchísimo rendimiento en los últimos años de la mano de procesadores, gráficas o almacenamiento mucho más rápidos y potentes que antaño. Es el caso del Intel Core i9-9980HK, que se presenta desbloqueado para permitir al usuario hacer overclocking sobre el micro.

La principal virtud de estos equipos es, por supuesto, la portabilidad: la posibilidad de llevarte tu equipo gaming allá donde sea necesario y de jugar durante varias horas sin tener un enchufe cerca. Ahora, es posible trasladar un PC gaming de alto rendimiento incluso en una mochila pequeña.

Por su lado, los sobremesas son los grandes veteranos de este mundillo. Reúnen la experiencia y las posibilidades más completas, y proporcionan unas prestaciones sin parangón, sobre todo a través de componentes como la novena generación de microprocesadores Intel Core i5, i7 e i9 o las GPU más potentes del mercado. El mayor espacio disponible en el interior de su caja posibilita la integración de componentes más complejos y sistemas de refrigeración más eficaces, lo cual ayuda a conseguir un mayor rendimiento y también una menor temperatura de funcionamiento.

La importancia de la GPU

La GPU es un componente imprescindible en la experiencia de juego y, junto con el procesador, influye directamente en la calidad y en lo que percibimos cuando disfrutamos frente a la pantalla.

Hay GPUs para todos los bolsillos y, por supuesto, el rendimiento está directamente relacionado con el precio de la tarjeta. Como referencia, la gráfica «doméstica» más rápida del mercado, la NVidia Titan RTX, es capaz de sobreponerse a cualquier otro modelo con ventaja. Está orientada tanto a juegos como a un uso profesional y su precio es de unos 2.700 euros.

GPU, CPU y RAM

Pero no es preciso realizar un desembolso tan fuerte para disfrutar de un videojuego moderno. Otros modelos son capaces de engullir cualquier título AAA con la máxima calidad y logrando la mejor experiencia, sin despeinarse. Opciones en las gamas media-alta, como NVidia RTX 2070, 2080 o AMD RX Vega, están preparadas para sacarle el máximo partido a los últimos lanzamientos con gran calidad y resolución.

No es necesario tener la mejor GPU para disfrutar de los videojuegos en el PC. Incluso las GPUs integradas en el procesador, como las UHD Intel o las Intel Iris Plus de muchos de los Intel Core de 10ª generación, son suficientes para la mayoría de títulos.

¿Y qué más? Procesador y memoria

El procesador es un componente con una importancia capital en lo que a rendimiento y experiencia a la hora de jugar se refiere. Tener una buena gráfica y un buen procesador siempre garantiza buenas tasas de imágenes por segundo, ya que ambos componentes cooperan para ofrecer la experiencia de usuario final.

En el caso de los videojuegos, el procesador recibe la señal de entrada de los periféricos —mecanismo de control del usuario— y la traduce, tras una serie de cálculos, en órdenes para que la tarjeta gráfica devuelva en imágenes la respuesta a esa señal. En el caso de no existir esa interacción por parte del usuario, por ejemplo, en cinemáticas o durante la carga del juego, el procesador se encarga de leer los ficheros de vídeo o de dar las instrucciones concretas para que la gráfica renderice las imágenes que vemos a través de la pantalla.

GPU, CPU y RAM

Un símil muy acertado de cómo funciona internamente un ordenador es el de una orquesta: el procesador hace el papel de director, encargado de que los músicos toquen las notas correctas en cada momento, al ritmo que deben seguir. Sin un buen procesador que haga esta labor de gestión y coordinación, la música quedaría desacompasada y con resultados desastrosos. Por si la tarea parecía fácil, en la realidad, el procesador también se encarga de tocar algunos instrumentos a la vez que dirige al resto de músicos.

Como consecuencia, algunos procesadores, como el Intel Core i9 9900KS, están especializados en gaming y son capaces de proporcionar un extra de prestaciones en lo que a videojuegos se refiere. En efecto, hay títulos muy voraces en capacidad de proceso de CPU y, a mayor número de núcleos, mejor es la experiencia de juego.

Junto con procesador y GPU, otro componente importante en el terreno que nos ocupa es la memoria RAM: cantidad, por supuesto, pero también frecuencias de funcionamiento, generación, fabricante… A medida que los ordenadores son más complejos y potentes, requieren cada vez más esta memoria intermedia que utilizan para generar los cálculos. En videojuegos, la RAM afecta de forma significativa dependiendo de otros factores, como el propio videojuego o el resto de componentes. No obstante, como referencia nos decantaremos por 8-16 GB de RAM DDR4.

Por último, la influencia de otros elementos, como la memoria Intel Optane, mejoran la experiencia de usuario. En este caso, se acelera la capacidad de respuesta del equipo de forma inteligente y adaptable cargando previamente las aplicaciones y los archivos que más se utilizan.

¿Cómo encontrar el mejor combo de CPU y memoria para tu ordenador?

Sería muy difícil, tal vez imposible, simplificar la enorme complejidad del mercado a unas pocas líneas o consejos. Algunas páginas como GPU Check o Can You Run It tratan de facilitarnos la decisión, recopilando benchmarks y rendimiento en videojuegos de cientos de diferentes configuraciones:

GPU, CPU y RAM

Pero no hay nada como «surfear» por la red en busca de otro usuario que haya publicado sus propias pruebas del equipo que nos interese, o conocer a fondo algunos equipos recomendados para gaming, sean portátiles o sobremesas, con configuraciones específicamente diseñadas para sacar el máximo partido a los videojuegos.

Recuerda esta máxima: un procesador potente y una buena cantidad de memoria RAM serán el mejor aliado para aprovechar al máximo la potencia de tu nueva GPU.