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Los móviles parecen ser los laboratorios de I+D en lo que a tecnologías como la IA o las interfaces de usuario se refiere, pero el ordenador no se queda atrás en este apartado de la innovaciónEl PC es un dispositivo pensado para crear contenidos además de consumirlos, ya se trate de equipos de sobremesa o portátiles. Por tanto, el ecosistema de aplicaciones del PC es también más exigente y requiere que el hardware y el software estén perfectamente integrados para realizar tareas complejas.

Esto implica ciclos de innovación más conservadores y más espaciados en el tiempo, donde no haya margen para la aparición de problemas que puedan afectar al normal funcionamiento de las empresas o de los profesionales que dependen de un PC para sacar su trabajo adelante. Con todo, el PC no deja de evolucionar.

Esta es una evolución que depende, entre otras cosas, de las empresas que fabrican sus componentes esenciales, como el procesador o el chipset y también el sistema operativo. En este sentido, Intel ha estado tradicionalmente comprometida con esta evolución, trabajando muchas veces mano a mano con otras empresas como Microsoft para optimizar el funcionamiento del software.

Avances como la compatibilidad con 64 bits, la optimización para la ejecución con múltiples núcleos o la adecuada gestión de la batería son aspectos que no se entienden sin un trabajo conjunto entre Intel y Microsoft, como máximos exponentes de los proveedores de “building blocks” para el PC.

De Centrino a Athena

Tecnologías de PC

Intel suele introducir periódicamente innovaciones disruptivas que identifica como relevantes. Sucedió con Centrino en 2003, potenciando la integración de WiFi en los portátiles como tecnología de conectividad. Hoy no se concibe un portátil sin WiFi.

Con los Ultrabook llegó la segunda gran revolución tecnológica, potenciando un tipo de portátiles en los que los aspectos de diseño, tales como el peso, el tamaño, incluso el grosor o los materiales de fabricación cobraban una especial importancia. También apartados como la autonomía o el tiempo de arranque tras un periodo de hibernación estaban contemplados en la especificación de los Ultrabook definida por Intel.

Cuando vio la luz, esta propuesta se veía como un tipo de portátil lujoso y elitista; pero, hoy en día, tanto los ultraligeros como los 2 en 1 con pantalla táctil son una referencia por diseño, funcionalidad, ergonomía y rendimiento.

Ahora, es el momento del proyecto Athenala siguiente oleada de innovación en el mundo del PC con el foco puesto en los portátiles. Intel ha anunciado recientemente esta iniciativa y estará presente de forma paulatina en los equipos que lleven la 10ª Gen. de procesadores Intel® Core™ Ice Lake, o los más recientes de octava generación o superiores.

Tecnologías innovadoras pero maduras

Bajo el paraguas de esta especificación, se recoge un completo repertorio de tendencias que han ido consolidándose en los últimos años. Así, el proyecto Athena contempla conectividad, tecnologías de fabricación de procesadores, chipsets, baterías y almacenamiento de estado sólido; así como la aceleración en el procesamiento de aplicaciones de IA, nuevas formas de interactuar con los PCs o la seguridad.

En concreto, en el primer año del programa, los portátiles que lleven el identificador «Engineered for Mobile Performance» habrán pasado un proceso de verificación intensivo. En él se incluye el cumplimiento de requisitos específicos de plataforma y métricas relacionadas con la experiencia de uso (KEIs o Key Experience Index) en seis vectores de innovación: acción instantánea, rendimiento y respuesta, inteligencia, duración de la batería, conectividad y factor de forma.

Tecnologías de PC

Todas estas tecnologías se traducen en beneficios para el usuario. Los nuevos procesadores exhiben más núcleos y más eficientes, lo cual impacta en el rendimiento y en la autonomía. El procesador gráfico integrado permite el gaming Full HD sin necesidad de GPUs dedicadas. La conectividad Thunderbolt 3 se implementa ya en el propio chip de la CPU, mientras WiFi 6 se lleva al chipset, eliminando la presencia de componentes adicionales y liberando espacio para añadir más batería o reducir el grosor de los portátiles.

En las baterías para portátiles ya se habla de carga rápida, con cuatro horas de autonomía tras media hora de carga a través de USB-C como puerto para conectar la alimentación. Con ello, se estandariza la forma de cargar los equipos, como sucede ahora con los móviles. Por su parte, WiFi 6 posibilita conexiones más rápidas, con menos latencia y más fiables, mientras que Thunderbolt 3 permite conectar tanto dispositivos de almacenamiento externos como tarjetas gráficas dedicadas o monitores.

Para las pantallas, los avances vienen de la mano de marcos más delgados, compatibilidad con espacios de color más exigentes o un consumo más reducido donde se apunta a un vatio incluso. Y las unidades de almacenamiento de estado sólido, junto con al menos 8 GB de RAM, logran que se necesite apenas un segundo para seguir usando el portátil tras un periodo de hibernación. A modo de referencia, en los Ultrabook este requisito hablaba de 7 segundos.

Tras la llegada de los SSD, Intel da un paso más combinando sus ventajas, como la velocidad de transferencia o la eliminación de componentes móviles, junto con las de la memoria Intel® Optane™. Esta se puede considerar como una memoria no volátil, un acelerador que mejora el rendimiento en combinación con un disco SSD o HDD sin tener que cambiar la capa de almacenamiento.

La mejora de rendimiento que proporciona se aprecia como una respuesta inmediata en el arranque de aplicaciones, ya sean archivos de ofimática pesados, aplicaciones de diseño 3D, renders, etc. En las unidades Intel Optane H10, encontramos tecnología SSD junto a una caché Optane de 16 GB o 32 GB, que acelera enormemente la velocidad de transferencia de archivos en lectura y escritura, al tiempo que reduce la latencia.

5G e IA: usos para la vida real

El PC también acogerá estas dos tecnologías de las que tanto se habla en el campo de la telefonía móvil. Pero lo hará de un modo bastante más útil y tangible. Por lo pronto, en su primera fase de despliegue, 5G mejora aspectos como el ancho de banda o la latencia frente a 4G. En los smartphones esto no supone una ventaja que justifique su adopción.

Pero en los portátiles, donde no solo se consumen contenidos, sino que se crean, la multitarea es real y muy exigente. Asimismo, el gaming online está pensado para conexiones de baja latencia y elevado ancho de banda, por lo que los avances en ancho de banda y latencia son muy de agradecer. Es algo tangible a la espera de que llegue el “5G real” con mejoras en otros apartados, como la inteligencia de las redes de comunicaciones. El proyecto Athena contempla LTE Gigabit y 5G como tecnologías de conectividad para los portátiles con esta certificación.

IA, tecnologías de PC

Con la IA sucede otro tanto de lo mismo: el proyecto Athena trata la Inteligencia Artificial desde varias perspectivas. Por un lado, está la compatibilidad con servicios de voz Far Field, de modo que la interacción con los PCs a través de la voz pueda llevarse a cabo incluso cuando no estamos al lado de los equipos. Esto es especialmente útil de cara al uso de asistentes como Alexa, que se posiciona como una opción interesante en los PCs una vez que Microsoft ha dejado vía libre a su instalación en ordenadores Windows.

Los procesadores de décima generación que empiezan a llegar a los PCs portátiles también contemplan optimizaciones para la ejecución de aplicaciones modernas basadas en IA añadiendo aceleración para redes neuronales (Intel® Deep Learning Boost), empleadas en áreas como la mejora automática de imágenes, indexación de fotos y efectos fotorrealistas. También cuentan con la tecnología de aceleración neuronal y gaussiana de Intel, GNA o Intel® Gaussian & Neural Accelerator, que ofrece un motor especializado para cargas de trabajo en segundo plano.

Tecnologías de PC

Además, la IA se interpreta en el proyecto Athena como una forma de hacer que el rendimiento o la autonomía se maximicen. Se trata de no depender de reglas estáticas como las que gobiernan a los procesadores actuales cuando pasan de una frecuencia menor a otra “turbo boost”, por ejemplo. Con algoritmos de IA se pueden adaptar estos cambios de rendimiento a las condiciones de trabajo concretas permitiendo que la CPU funcione en estados de alto rendimiento más tiempo. O que la batería dure mucho más sin que percibamos caídas como efecto colateral.

Por otro lado, la IA puede usarse para hacer más llevaderas tareas tediosas para los usuarios mediante la automatización. Es posible facilitar aspectos como la gestión de las conexiones en videoconferencias, el acceso a redes corporativas, la apertura de archivos que podemos necesitar dependiendo de la aplicación que estemos ejecutando, o la seguridad, detectando comportamientos irregulares en aplicaciones o conexiones. La IA también se emplea en apartados como el reconocimiento facial o biométrico en general.

Difuminando fronteras

Tecnologías de PC

Las innovaciones que están llegando se orientan a mejorar la experiencia de uso en movilidad atacando métricas que, tradicionalmente, obstaculizaban un empleo ágil del ordenador. LTE Gigabit o 5G permiten que podamos usar un portátil en cualquier lugar con cobertura sin depender de WiFi, la rapidez en la puesta en marcha desde inactividad facilita la disponibilidad del equipo en situaciones “de aquí te pillo y aquí te mato”, y la carga rápida nos da seguridad: si nos quedamos sin batería, con enchufarlo treinta minutos ya tendríamos para varias horas de trabajo.

Con la IA, el procesador trabajará al máximo que pueda, pero sin llegar a alcanzar con tanta facilidad los límites de funcionamiento térmicos como ahora. En la actualidad, los procesadores funcionan básicamente en dos estados: a velocidad nominal o turbo, con matices como el aumento de la segunda en solo uno o varios núcleos. En los equipos que lleguen a partir de la puesta en escena de Athena y la 10ª Gen. de procesadores Intel® Core™, se podrá mantener al procesador en un estado de rendimiento por encima de la velocidad nominal durante más tiempo.

Estas innovaciones empezarán a llegar en las próximas semanas, de aquí a final de año, y a partir de 2020 de forma más generalizada a medida que los fabricantes certifiquen más equipos bajo la especificación Athena. De esta manera, las siguientes generaciones darán un salto cualitativo y cuantitativo muy importante en cuanto a usabilidad en la vida real.

Imágenes | Intel, Pxhere