Xataka
Contenidos contratados por la marca que se menciona

+info

Hace cincuenta años que la sociedad comenzó a apostar por los ordenadores y, desde entonces, han cambiado mucho las cosas. Tanto nuestra forma de utilizar la tecnología como los dispositivos en sí han vivido una serie de revoluciones marcadas por grandes hitos que han supuesto un antes y un después. ¿Cuáles han sido los hitos a los que se han enfrentado los microprocesadores y que han transformado nuestra forma de entender el mundo digital?

Intel 4004, el primer procesador comercial

La historia de Intel comienza en 1968: Robert Noyce y Gordon Moore, dos pioneros del mundo de los semiconductores, fundan la compañía con el nombre de N M Electronics, con sede en Santa Clara, California. Unas pocas semanas más tarde, optan por otro nombre mejor: Intel, procedente de Integrated Electronics.

Su objetivo, crear chips de memoria, circuitos lógicos y dispositivos semiconductores con los que probar en un nuevo mercado donde la tecnología parecía poder sentar las claves del futuro. Tardaron unos años en presentar y comenzar a comercializar el Intel 4004, el que es considerado el primer procesador de la historia y cerebro central de una calculadora, la Busicom 141-PF, pensada para la oficina.

Instrucciones de 4 bits, una frecuencia de 740 kHz y un mercado objetivo muy diferente al actual: calculadoras y pequeños dispositivos de computación. Recordemos que, por entonces, el concepto de ‘ordenador’ tal y como lo conocemos hoy no existía, y por tanto el procesador Intel 4004 estaba dirigido a otra categoría de mercado ya prácticamente inexistente.

Intel 8088, un procesador pensado para el ordenador personal

Mientras Noyce, Moore y su equipo seguían jugando con memorias y semiconductores (en 1972 lanzaron la primera memoria EPROM del mercado, la 1702), fueron diseñando y fabricando el que es considerado uno de los grandes hitos de la informática moderna. Presentaron el Intel 8008 en 1972, que supuso la piedra angular de una nueva familia de procesadores que revolucionaron el mercado y que terminarían creando el concepto de ordenador personal (Personal Computer, PC) ya muy familiar hoy en día.

Pero mucho más importantes fueron algunos de sus sucesores: el Intel 8086 de 1976, el que es considerado el primer procesador con arquitectura x86 del mercado; y sobre todo el Intel 8088, de 1979 y basado en el anterior, que fue el gran dinamizador de ese nuevo concepto de tecnología: el ordenador personal, o en inglés Personal Computer (PC)

En los años 70 y en buena parte de los 80, la informática apenas estaba restringida a laboratorios, entidades gubernamentales, ciertas oficinas y poco más. Los procesadores de Intel, comenzando por el 8008 y con especial énfasis en el 8088, favorecieron la proliferación de los ordenadores también en el hogar. Esto se debió tanto a una reducción en el precio respecto a anteriores modelos como al mantenimiento de un rendimiento digno acorde a los requisitos de los sistemas operativos de la época.

Intel 286, 386 y 486: la democratización de la informática

Pero el verdadero advenimiento del concepto de PC llegó unos pocos años más tarde con nuevas familias de procesadores. Todas ellas estaban basadas en el 8088 y en la arquitectura x86, pero lograron mejorar muy significativamente el rendimiento a la vez que apostaron por precios comedidos. Son los Intel 286, 386 y 486, lanzados al mercado en la década de los 80.

De hecho, sus nombres oficiales son 80286, 80386 y 80486, respectivamente, lo cual nos da una idea de la importancia del 8088 como punto de partida. Comercializados en 16 bits (el 286) y 32 bits (los 386 y 486), los diseños de estos procesadores comenzaron a ganar en complejidad añadiendo nuevos buses, cachés o mecanismos de gestión de memoria más complejos, pero también más eficientes y capaces de aportar un mayor rendimiento.

Llegaron en un momento en el que el concepto de PC comenzó a despuntar, y además de IBM —oficialmente el artífice del concepto— muchos otros fabricantes crearon y comercializaron sus ordenadores con los chips de Intel. También fue muy importante la llegada de los primeros sistemas operativos con interfaz gráfica de usuario, como Windows o Mac OS, de amplio uso en el ámbito doméstico en los años 80.

Intel Pentium, una nueva saga y los múltiples núcleos

Pero el avance del mercado no para y la tecnología debe seguir evolucionando poco a poco, pero sin pausa alguna. En 1993 Intel presenta una nueva generación de procesadores, los Intel Pentium, considerados sucesores de los 486 y una extensión de ellos. Incorporaron una complejidad todavía mayor, por ejemplo, con el juego de instrucciones MMX pensadas para aportar un extra de rendimiento en los procesadores compatibles con aplicaciones multimedia como la reproducción de vídeo, que hoy utilizamos de forma habitual.

Hay varias familias bajo la denominación Pentium, incluyendo los Pentium Pro, Pentium II, III y 4, que durante los años 90 y también después del nuevo siglo revitalizaron un mercado muy cambiante: los PC ya ocupaban el hogar e Internet fue haciéndose hueco progresivamente. Incluso hoy, tras casi treinta años de vida, la familia de procesadores Intel Pentium continúa existiendo con gran éxito en el mercado de gamas de entrada.

A pesar de que cada nueva generación de procesadores es más compleja y potente que la anterior, en el año 2005 se introdujo una novedad que supuso un antes y un después: Los Intel Pentium D se presentaron como los primeros procesadores con dos núcleos del mercado. Y en 2006 llegaron los cuatro núcleos del Intel Core 2 Extreme Edition, y más tarde, en 2010, los seis del Intel Core i7. Hoy en día, Intel ofrece hasta 18 núcleos en los procesadores Intel Core i9, que son muchos más en la familia Intel Xeon para el mercado profesional.

Los transistores ‘Tri-Gate’

Cuantos más núcleos, mayor rendimiento. Sin embargo, esta carrera no sería posible sin una tecnología que respaldara la posibilidad de incluir varios miles de millones de transistores en un chip de unos pocos milímetros cuadrados de superficie. Es entonces cuando, en 2011, Intel presentó una revolución en el mundo del diseño de semiconductores: los llamados transistores Tri-Gate.

De transistores planos a tridimensionales, y una mejora en el rendimiento cifrada en el 37%, a la vez que el consumo se ve reducido a la mitad. Además, el tamaño del transistor es más pequeño que los utilizados en anteriores generaciones, con lo que permitió introducir todavía más en cada chip.

Mayor rendimiento, menor consumo y una Ley de Moore —sí, por uno de los fundadores de Intel— que continúa cumpliéndose. Sin embargo, ¿dónde se encuentra la investigación que nos llevará a los procesadores del futuro?

IA aplicada a los procesadores: Intel Loihi y Nervana

Parece claro que estos procesadores del futuro basarán una parte de su funcionamiento en un término muy de moda en los últimos años: la Inteligencia Artificial.

Intel está desarrollando algunas tecnologías que aprovechan diferentes técnicas de Inteligencia Artificial para proporcionar nuevos mecanismos de cómputo nunca antes vistos. Hablamos, por ejemplo, de Intel Loihi, un chip en el que se simula el comportamiento de las neuronas del cerebro humano a través de lo que se denomina computación neuromórfica; o Intel Nervana, un NNP (Neural Network Processor) pensado para optimizar el entrenamiento de redes neuronales.

Parece claro que una parte de los procesadores del futuro se basarán en la Inteligencia Artificial, pero no podemos olvidar que los consumidores continuaremos queriendo cada vez más rendimiento para tener mayor velocidad de proceso, videojuegos con mejores gráficos o vídeos con resoluciones todavía mayores. Los procesadores nunca han parado de evolucionar y esperamos que sigan haciéndolo al mismo ritmo que durante estos cincuenta años atrás. A ver dónde nos llevan

Imágenes | Intel, WikimediaWikimedia